martes, julio 04, 2006

P. José Molins Reig

M.R.P. José MOLINS REIG
de la Virgen del Milagro
P. Jesús Gómez

¨Era durante el curso escolar de 1942, en Albacete. Yo (tomado de unos apuntes inéditos del P. Ramón Barberá) estaba al de la clase de Ingreso. En el aula contigua estaba de maestro D. José Molins Reíg, natural de Cocentaina, provincia de Alicante,
nacido en 9 de mayo de 1921,
hijo de Vicente Molíns, Remedios Reig. Era muy buen maestro, de los mejo­res del Colegio, muy querido de los alumnos.

En enero de 1942
fui ordenado de Sacerdote. Celebraba mis primeras misas en privado, según era costumbre. Él pidió ayudarme como monaguillo.

Unos meses después,
el 17 de agosto, 1942,
vestía la sotana en el Noviciado de nuestra Provincia, Valencia, en la Masía del Pilar.

En 18 de agosto de 1943
profesó de votos simples, trasladándose al juniorato de Al­belda de Iregua (Logroño) a iniciar sus estudios sacerdotales¨.

En octubre de 1944,
iniciado apenas su segundo año de Teología, fue llamado a la Pro­vincia e incorporado a la Comunidad Gandia.

Profesó de votos solemnes en Gandia el
27 de agosto de ¿1945?
ante el P. Rector José Mª Blay, delegado para ello por el P. José Mª Soto, Provincial. Durante su estancia en Gandia des­empeñó la clase de comercio y otras actividades colegiales.

En octubre de 1946,
incardinado en San Joaquín, de Valencia, continua los estudios teológicos en el Estudio General de los PP. Dominicos de Valencia y los prosiguió y acabó en el Seminario Diocesano. Y aun ayudaba a la difícil hora del Colegio, la de entonces.

El año 1949 fue su gran año.
El 27 de junio
recibió el Diaconado de manos de Mons. Marcelino Olaechea, arzobispo de Valencia y en tres de julio, de manos de Mons. León de Villuendas, Obispo de Teruel, el Presbiterado en Onteniente (Valencia). Celebró su Primera Misa en la casi restaurada rotonda de S. Joaquín, en Valencia, en
17 de julio del mismo 1949.

Inició estudios universitarios de Ciencias en Valencia, simultaneando tareas colegiales en la auxiliaría de la dirección de Internos mayores y con la enseñanza de la Física.

En 1964
fue destinado al recién inaugurado colegio San José de Valencia, con dedicación a la Residen­cia Universitaria y a las clases de ciencias del Colegio; todo ello marcando ya su personal valía en adelante, o sea la dirección espiritual con la juventud escolar

En el curso 1956-57
fue nombrado Vicerrector in Capite de Gandía. Y desde 1958 Rector del mismo Colegio hasta 1964, en el que fue elegido Asistente Provincial permaneciendo en el trabajo y Colegio hasta 1967. Ese mismo año fue elegido Provincial y reelegido en 1970

En Gandía y, después en Valencia, fue su afán y desvelo igual: colaboración en la ense­ñanza, él especialmente en las ciencias; dinamismo espiritual con los jóvenes; humilde y entregado; y más, muy preocupado por conseguir la máxima cota de renovación de la Pro­vincia, cuando ya rozaba fuerte el viento del Vaticano II.

En 13 de septiembre de 1973,
liberado del Provincialato, llegó a la viceprovincia de Centroamérica, como P. Viceprovincial, fijando su residencia en San José de Costa Rica, por motivos de clima y salud, pues su salud era de precario; cierto así, y fueron varias las intervenciones quirúrgicas a las que hubo de someterse en América, como si ya su imprevista operación de próstata ocurrida en San José durante su visita provincial de enero 71-72, hubiera servido de preparación a las que luego seguirían.

Renunció al cargo de Viceprovincial en
13 de mayo de 1976.

Ni antes ni después de esa fecha dejó de darse, en cuanto pudo, en bien de la Viceprovincia y en la atención a la juventud; en acudir al tremendo temblor de Managua; en diciembre de 1972; en cumplir su dirección de Maestro de juniores en el recién fundado Centro Vocacional, en San José; en las campañas vocacionales, en Nicaragua, Costa Rica, Dominicana, cada año, acompañado de los juniores; en la adaptación de estilo estimulante del dinamismo espiritual juvenil; en tantos esfuerzos y esperanzas al cumplir su camino es­colapio, que iba ya agotándole, como a hora última de la tarde del cumplido laboreo del Se­ñor.

En marzo, pues de 1983
volvió a la Provincia; en la Malvarrosa agotó los tres meses que le quedaban de su existencia en la tierra...

Fechas, demasiadas las fechas precedentes y todas, sin embargo, con su valor, pues marcan lo que fue la personalidad del P. Molíns, cuyo esbozo ahora intentamos, con inevita­bles reduccionismos.

El P. Molíns académicamente ganó a pulso sus grados eclesial, oficial, sin dejar ni dis­minuir su propia tarea del Colegio, o sea su aprender y enseñar simultáneamente.

Trabajar así: absurdo, diremos los más. Pues P. Molíns demostró lo contrario en urgente hora aquélla la suya.

Se preguntó en nuestros corros cómo evangelizar, cómo cumplir el deber carismático, desde la escuela, si en ella es clases de matemáticas, de físicas, de laboratorios y prácticas consecuentes.

Pues también él dio la respuesta, con sus clases; y él no se escogió su talante intelectual, y sí aceptó como fue.

Clave de su vida escolapia:
Evangelio desde la Escuela: vivirlo y así enseñarlo. Aclaré­moslo con algunas referencias

Insistente su preocupación por la renovación y vivencia de la autenticidad escola­pia espiritual, como lo intentó con sus circulares, visitas, diálogo con los Religiosos; y lo que exponía le pasaba antes por su sentido corazón.

Su total dedicación a la juventud en su Colegio y prolongación del Colegio, como Universidad, exalumnado, familias...

Muy interesante el folleto que dejó compuesto para encuentros, convivencia, acampadas, etc. muy bíblico, actualizado, con vibración juvenil.

Oportuna, para confirmar la dedicación del P. Molíns, esta copia de carta de exalumno, Religioso jesuita, desde Brasil: ... ¨llevo muchos problemas implicados. Es curioso, pero me acuerdo mucho de Usted. Con otros, con quienes tuve más contacto, ni me acuerdo. Sin embargo de Usted muchísimo. Y es que representó mucho en mí vida del colegio, cuando le teníamos en clase, en la ¨vela´. No sabré agradecérselo nunca. Dios bendiga su trabajo en­tre los jóvenes, que se sirve de Usted para sus obras maravillosas. Insista en enseñar a me­ditar, a orar, a orar a solas. Aunque sea unos diez minutos. Eso es oro. Porque Dios habla cuando el hombre escucha. Y qué voz ésa de Dios¨. C.F., S.J.

O esta otra de un antiguo alumno de Gandía: ¨Un día de mayo de 1958 nos portamos es­pecialmente mal los de mi curso, el 5º de Bachiller. No nos riñó apenas. Al día siguiente nos fuimos con él a la capilla y nos entregó una estampa impresa especialmente para nosotros, con este título ´A mis ´angelitos´, los alumnos de 5º, en recuerdo del mes de Nuestra Ma­dre´. A continuación venía una selección muy apropiada de textos bíblicos y su firma inolvi­dable: vuestro, siempre, servidor en Cristo, J. Molíns, Sch. P., junto con la fecha. Fue la me­jor lección de nuestros años escolares¨.

El Problema vocacional, hoy gravísimo problema general, fue el suyo: ya algo consta en las líneas anteriores; varias vocaciones y algunas de ellas escolapias lo atestiguan.

En esa tensión vibra su grupo de adolescentes Y jóvenes, en Gandía, que llevó el nombre de «Gaudeamus».

Sin olvidar su especial sensibilidad y temperamento artístico. El dibujo y la pintura, a los que dedicó años de enseñanza, fueron su último solaz. Verdadera expresión de su sensibili­dad exquisita, Tan próxima a aquel grupo de Orihuela, donde pasó un tiempo de su juven­tud, capitaneado por Ramón Sijé, Miguel Hernández y otros. Ramón con su vibrante fe quiso compaginar lo nuevo con ella. La muerte le sobrevino pronto y sirvió para que Miguel escri­biera su admirable «Elegía». Algo debió recibir de todo ello el P. Molíns, aunque sus recuer­dos eran siempre pudorosos, como si apenas tuvieran importancia.

Todo lo precedente nos está adivinando un temperamento en P. Molíns, dinámico, vi­brante, audaz, acelerado a lo siglo XX. Pues fue lo contrario: humilde, casi tímido, elabora­dor sin prisas en tomar decisiones. Y las que tomaba no fueron, a veces, sino golpes a su sentir escolapio adorador de pobrezas a imitación de N.S. Padre: recuérdese su apostolado en Nazaret, en Gandia, y su trabajo y tesón para crear un fondo de becas para necesitados hijos de Dios, en Costa Rica.

Y así, gastando a sus sesenta años, íbase apagando como siervo al que el Siervo de Dios Sufriente llamó a compartir, que eso fue el trayecto final que recordamos y escuetamente enunciamos así:

Diciembre de 1972.
Operación de próstata, en San José, Costa Rica.

Febrero de 1975.
Operación en San José. Extracción de quiste y piedras.

Noviembre de 1975.
Operación completiva de la anterior

junio de 1977.
Operación de vesícula, también en San José

Octubre de 1982.
San José. Operación intestinal completada allí mismo en marzo de 1983, con ya temido, declarado y mortal cáncer hepático.

A siete de junio,
en Malvarrosa, Valencia, se acostó sin alarma especial;
horas después murió; ya en
ocho de junio de 1983

Dejó feliz testamento: su ejemplar modelo de Escolapio más deberá interceder desde el cielo para que sigan surgiendo escolapios «nuevos» como él.

6 Comments:

At 11:59 a. m., Anonymous Anónimo said...

Yo lo tuve en los escolapios de valencia en la calle Carniceros, en los años 1950-1955, y guardo un gratísimo recuerdo de él. Que tiempois aquellos a pesar de lo que digan. El poso que queda de los escolapios se llevará durante toda la vida. Gratísimos recuerdos.

 
At 3:24 p. m., Anonymous Anónimo said...

FUE MI MAESTRO ESPIRITUAL SU BONDAD,SU SENSIBILIDAD SU HUMILDAD Y ENTREGA ,HACE SU MEMORIA IMBORRABLE

 
At 3:02 p. m., Anonymous Anónimo said...

Que alegria leer estas notas ,personas como el p. molins deberian de ser recordadas ,pues fue como religioso y profesor de lo mejor que ha dado lo orden´, en muchos años .

 
At 8:51 a. m., Anonymous Anónimo said...

Hola,
por casualidad he encontrado esta página. Soy sobrino del Padre Molíns. Gracias por el buen recuerdo que guardan de él.

 
At 5:29 p. m., Blogger Miguel Angel said...

Soy Miguel Orozco, de Nicaragua, y el Señor me regaló la oportunidad de conocer al Padre Molins, de quien aprendí lo esencial de la Vida del Cristiano. Que el Señor nos Bendigas con muchos Sacerdotes como el Padre Molins...Me despido con el lema Escolapio, aprendido desde temprana edad pero vivido desde la experiencia del Padre Molisn: AMPI.

 
At 5:30 p. m., Blogger Miguel Angel said...

Soy Miguel Orozco, de Nicaragua, y el Señor me regaló la oportunidad de conocer al Padre Molins, de quien aprendí lo esencial de la Vida del Cristiano. Que el Señor nos Bendiga siempre con Sacerdotes como el Padre Molins...Me despido con el lema Escolapio, aprendido desde temprana edad pero vivido desde la experiencia del Padre Molins: AMPI.

 

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